Por Pamela Paz
Es verdaderamente indignante y lamentable el caso del niño de 3 años que fue encontrado con las manos atadas con alambre y evidentes señales de violencia física en una vivienda de Chimaltenango. Un hecho que roza la tortura y el maltrato infantil más atroz.
Me alivia saber que la Policía Nacional Civil logró rescatar con prontitud al menor de esa terrible situación, tras ser alertados por vecinos preocupados. Eso sin duda le salvó la vida al pequeño.

Pero lo verdaderamente reprobable es que su propia madre, Maura "N" de 25 años, sea la principal sospechosa de ser la responsable de someterlo a esos tremendos abusos. Una conducta absolutamente inaceptable e inhumana de una madre hacia su propio hijo indefenso.
Es apropiado que la Dirección Especializada en Investigación Criminal (DEIC) haya logrado capturar a esta mujer de forma inmediata con una orden judicial. Independientemente de los móviles o circunstancias, el maltrato infantil es un delito gravísimo que no puede quedar impune.
Ahora las autoridades deberán investigar a profundidad este aberrante caso y determinar si hubo más cómplices involucrados. La mujer deberá rendir cuentas ante la justicia por las terribles agresiones cometidas contra su propio hijo.
Este tipo de casos extremos de violencia contra menores son inaceptables y deben ser castigados con todo el rigor de la ley. Pero también deben servir para concientizar sobre la necesidad de prevenir y atender mejor los casos de maltrato y violencia intrafamiliar.
Ojalá el pequeño pueda superar este tremendo trauma con el apoyo adecuado. Y que su madre asuma su responsabilidad en vez de seguir agrediéndolo.
Fuente:
-Reporteros en Acción
Capturados